Editorial
Estimado lector:
En los tiempos que vivimos, recordemos la pregunta 886 de *El Libro de los Espíritus*, que nos señala el verdadero sentido de la caridad, tal y como la entendía Jesús: «Benevolencia hacia todos, indulgencia hacia las imperfecciones de los demás, perdón de las ofensas».
La benevolencia al hablar transforma nuestras palabras en bálsamo; la indulgencia evita que caigamos en juicios precipitados; el perdón nos invita a comprender las diferencias de opinión y a respetar el punto de vista ajeno, primer paso hacia la verdadera fraternidad.
Recordando la enseñanza atribuida al filósofo Confucio (552 a. C. – 489 a. C.), «la palabra convence, pero el ejemplo arrastra», no basta con hablar de paz, es imperativo actuar con mansedumbre, tender la mano sin exigencias y acoger a quien piensa de forma diferente a nosotros. Cada gesto de respeto y tolerancia es un testimonio vivo de nuestra renovación interior.
«Predica el Evangelio en todo momento y, si es necesario, utiliza palabras». Esta enseñanza atribuida a Francisco de Asís nos exhorta a ser sembradores de armonía, entendimiento y amor entre los hombres.
Que en todas las conversaciones reine la mansedumbre y el respeto por toda la obra de la creación, edificando en cada oportunidad el reino de la paz en la Tierra.
¡Que disfrutes de la lectura!

