El conocimiento natural de Dios
Daniel Salomão Silva
En un artículo anterior 1, presentamos un análisis comparativo introductorio entre algunas ideas espiritistas y las del filósofo cristiano contemporáneo Alvin Plantinga, quien ha defendido, en las últimas décadas, la reconciliación entre la filosofía académica y la creencia en Dios. Para él, «no hay la más mínima razón para pensar que la creencia cristiana carezca de justificación, racionalidad o respaldo» 2, al contrario de lo que se ha defendido en ciertos círculos académicos.
En este artículo, destacamos los fundamentos de este debate, en el que Plantinga retoma las conclusiones de dos grandes figuras del cristianismo, Santo Tomás de Aquino (1225-1274) y Juan Calvino (1509-1564), quienes parecen coincidir en que en cada uno de nosotros «existe una especie de conocimiento natural de Dios»3. Al destacar la importancia del diálogo del espiritismo con las conclusiones de la filosofía, la ciencia y las religiones, tal y como siempre defendió Kardec, resulta interesante la proximidad de este pensamiento con el que se recoge en *El Libro de los Espíritus*.
En su Suma Teológica (v. I, q. 2, a. 1), Tomás sostiene que «saber de manera general e indistinta que Dios existe es algo que está arraigado en nosotros por naturaleza». Por su parte, en *La institución de la religión cristiana* (v. I, iii), el reformador Calvino sostiene que «existe una especie de instinto, una tendencia humana natural, una disposición, un impulso para formarnos creencias acerca de Dios en diversas condiciones y situaciones»4. Esto es lo que él denomina sensus divinitatis (sentido de lo divino), una capacidad innata para llegar a la conclusión teísta 5. De manera similar, los Espíritus informan de que «el sentimiento íntimo que tenemos de la existencia de Dios no sería fruto de la educación ni de las ideas adquiridas», ya que es universal y se da entre pueblos y épocas que no pudieron recibir dicha enseñanza6. Todos los seres humanos tienen este «sentimiento instintivo» o «innato8».
Para Plantinga, esto podría sugerir que este «instinto» de la existencia de Dios no tiene su «base probatoria en otras proposiciones», sino que es inmediato9. Es decir, no depende de requisitos previos ni de pruebas que lo respalden. Sin embargo, esto no niega la importancia de la razón en su desarrollo. Al contrario, para Calvino, «el funcionamiento del sensus divinitatis se desencadena o se produce por circunstancias muy diversas» (La institución…, v. I, v), como la propia observación de las bellezas del universo10. También para Santo Tomás,
Cuando los hombres ven que las cosas en la naturaleza ocurren según un orden definido —orden que no existe sin un ordenador—, se dan cuenta, en la mayoría de los casos, de que hay un autor del orden de las cosas que vemos (Suma Teológica, v. I, q. 2, a. 1). 11
Para ambos, sin embargo, dada la existencia de un impulso que la favorece, esa inferencia es casi instantánea. Kardec y los Espíritus parecen avanzar en la misma dirección ya desde el primer capítulo de nuestra obra fundamental:
4. ¿Dónde se puede encontrar la prueba de la existencia de Dios?
En un axioma que aplicáis a vuestras ciencias: no hay efecto sin causa. Buscad la causa de todo lo que no es obra del hombre y vuestra razón os responderá.
Para creer en Dios, basta con posar la mirada en las obras de la Creación. El Universo existe, por lo tanto tiene una causa. Dudar de la existencia de Dios sería negar que todo efecto tiene una causa y afirmar que la nada pudo crear algo.12
De este modo, la creencia en Dios se deduce de la observación del Universo en toda su complejidad, de aquello que no fue creado ni por el hombre ni por la «nada». Por lo tanto, tiene su causa primaria en una inteligencia suprema, a la que definimos como Dios13. En otro momento, los Espíritus destacan además la conciencia humana de su propia debilidad, «que lleva al hombre a inclinarse ante aquel que puede protegerlo», como indicio de la existencia de una fuerza superior14.
Al desarrollar el tema, también en *El Génesis*, Kardec reconoce que, incluso cuando no hay «revelación» ni avances filosófico-científicos entre determinados pueblos, surge instintivamente la creencia «en la existencia de un poder sobrehumano». Sin embargo, más allá de ese «instinto», es a partir de la observación de «cosas que están por encima de las posibilidades del hombre» de donde se deduce la existencia de Dios15.
Es interesante que Tomás de Aquino reconozca la posibilidad de que esa inferencia no se produzca y de que ese «instinto» no sea más que una creencia en que «hay algo (aunque sea solo, por ejemplo, las leyes de la naturaleza) que da orden a las cosas que vemos16». Este pensamiento se encuentra entre los naturalistas o materialistas contemporáneos, que niegan la necesidad de un autor de esas leyes. En la Codificación Espírita esto se refuta, por ejemplo, cuando los Espíritus discrepan de la idea de que Dios sea «la resultante de todas las fuerzas y de todas las inteligencias del Universo reunidas17» o de que el Universo exista «desde toda la eternidad», por lo que no necesitaría un creador18.
En conclusión,
- Nos parece que, de la misma forma que Santo Tomás de Aquino y Juan Calvino, el espiritismo admite el conocimiento de Dios como una disposición natural del ser humano;
- Sin embargo, esa disposición madura a partir de la observación y la reflexión sobre el mundo que nos rodea, de lo cual deducimos la existencia de Dios.
____________________________
- SILVA, Daniel Salomão. La providencia divina: un diálogo con Alvin Plantinga. En: O Médium, n.º 761, pp. 14 a 17, Juiz de Fora: AME/JF, 2025 [consultado en https://omedium.amejf.org.br/2025/01/17/providencia-divina-um-dialogo-com-alvin-plantinga/].
- PLANTINGA, Alvin. La fe cristiana fundamentada. São Paulo: Vida Nova, 2018, p. 23.
- Ídem, p. 188.
- Ídem, p. 188.
- Ídem, p. 189.
- KARDEC, Allan. El Libro de los Espíritus. Río de Janeiro: FEB, 2010, q. 6, 651 y 652.
- Ídem, q. 5.
- Ídem, q. 650 y 652.
- PLANTINGA, Alvin. Creencias cristianas avalizadas. São Paulo: Vida Nova, 2018, p. 192.
- Ídem, p. 191.
- Ídem, p. 193.
- KARDEC, Allan. El Libro de los Espíritus. Río de Janeiro: FEB, 2010, q. 4.
- Ídem, q. 1.
- Ídem, q. 650.
- KARDEC, Allan. La Génesis. Río de Janeiro: FEB, 2009, cap. 2, n.º 7 (véase El Libro de los Espíritus. Río de Janeiro: FEB, 2010, pregunta 650).
- PLANTINGA, Alvin. Creencias cristianas avaladas. São Paulo: Vida Nova, 2018, p. 194.
- KARDEC, Allan. El Libro de los Espíritus. Río de Janeiro: FEB, 2010, q. 14 (véanse q. 15 y 16; La Génesis. Río de Janeiro: FEB, 2009, c. 2, i. 6).
- KARDEC, Allan. El Libro de los Espíritus. Río de Janeiro: FEB, 2010, pregunta 37.

