Editorial

Estimado lector,

En estos momentos decisivos para impulsar la transición de la humanidad, las actitudes de tolerancia se erigen como la virtud más urgente en nuestras relaciones.

Al no ser un concepto superficial, como bien nos recuerda Emmanuel en la obra «Pensamiento y vida», la tolerancia nos invita a observar, comprender y aclarar, para que no acabemos alineándonos con el error, sino que, en nuestras reacciones, podamos reflexionar, recurriendo a los mejores planteamientos, a la paciencia y al perdón como nexo para la construcción de un bien mayor para todos.

Cada ser avanza a su propio ritmo y las experiencias vividas son factores determinantes para sus posturas ante los hechos de la vida.

La tolerancia es el camino de la paz y, sin ella, los lazos humanos se rompen bajo el peso del orgullo y la disputa. Prestemos atención a las palabras de Cristo: «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios» (Mt 5, 9).

Sea lo que sea a lo que nos enfrentemos en nuestra evolución social o espiritual, llevemos en alto la bandera de la comprensión y la tolerancia mutua, sabiendo que todos podemos cometer errores y merecemos tolerancia.

¡Que disfrutes de la lectura!

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