Receptor mediúnico
Paulo Rogério Chaves F. Oliveira
El texto aborda la relación entre la mente, la espiritualidad y el cerebro. En el contexto de la literatura espiritista, especialmente en las obras de André Luiz, psicografiadas por Francisco Cândido Xavier, se presentan reflexiones sobre la interacción entre el Espíritu, el periespíritu y el cuerpo físico, haciendo hincapié en el papel de la glándula pineal en los fenómenos mediúmnicos.
Obras como «Misioneros de la luz» y «Mecanismos de la mediumnidad» describen la mediumnidad como un proceso de sintonía mental, comparando el pensamiento con ondas y procesos electromagnéticos, y buscando analogías con la física y la biología para explicar la comunicación entre los encarnados y los desencarnados.
En este contexto, destaca la glándula pineal (o epífisis). La ciencia la reconoce como una glándula neuroendocrina responsable de la producción de melatonina y de la regulación de los ritmos biológicos. Por su parte, desde la perspectiva espiritista, se presenta como un importante centro de conexión entre la mente y el cuerpo, y André Luiz la describe como la «glándula de la vida mental».
Autores contemporáneos, como Décio Iandoli Júnior, amplían esta interpretación al sugerir que la pineal funcionaría como una «antena» entre la conciencia y el cerebro físico, mediando en la recepción y expresión de la información del Espíritu a través del periespíritu, sin ser el origen de la mediumnidad.
Así pues, el estudio se propone analizar la hipótesis de que la glándula pineal pueda actuar como una especie de «antena» entre la mente y el organismo, participando en la recepción y la expresión de fenómenos mediúmnicos y en la transmisión de pensamientos.
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En la obra «La vida en el mundo espiritual», André Luiz aborda temas como la existencia de una colonia, el umbral, el pase, la glándula pineal o epífisis, el océano y su energía y vitalidad, y el magnetismo del océano. Combina conceptos de ciencia, física y biología con la espiritualidad.
Por su parte, el libro *Mecanismos de la mediumnidad* tiene como objetivo desmitificar el fenómeno mediúmnico a la luz de la ciencia y la física. Explica cómo interactúan el cerebro, la mente y el periespíritu, uniendo el estudio espiritual con el rigor científico. También detalla los fenómenos mediúmnicos, comparándolos con el electromagnetismo y la emisión de ondas mentales. Recurre a conceptos como la química nuclear, los átomos, los reflejos condicionados y la ideoplastia (la capacidad que tienen el pensamiento y la voluntad para moldear y materializar fluidos o energías, creando formas, objetos o incluso alterando la apariencia del periespíritu).
Basándonos en estas obras, así como en *El Libro de los Espíritus*, *El Libro de los Médiums* y *EL Génesis*, intentaremos establecer una conexión entre la glándula pineal como receptor —«antena mediúmnica»— en la captación de ondas y frecuencias.
Glándula pineal o epífisis

(imagem ChatGPT)
La glándula pineal se ha identificado como un transductor neuroendocrino activo, sobre todo tras el aislamiento de la melatonina llevado a cabo en 1958 por el dermatólogo estadounidense Aaron Lerner.
La tradición oriental —especialmente el hinduismo y las corrientes yóguicas— predica la idea simbólica del «tercer ojo», asociada al concepto de ajna chakra (también conocido como el chakra del tercer ojo, el sexto de los siete chakras principales en el yoga y en las tradiciones tántricas). Cabe señalar que el «tercer ojo» no es una descripción anatómica de la glándula pineal, sino una representación espiritual de la percepción interior y la conciencia intuitiva.
La asociación directa con la glándula pineal es una interpretación moderna, surgida del diálogo entre la espiritualidad (obras de André Luiz) y la neurociencia, y no una enseñanza clásica única y literal de «dos mil años sobre la pineal», sobre todo porque esta fisiología médica se basa en un breve periodo de tiempo (de 1954 a 1965), siendo una de las más estudiadas por la ciencia en la actualidad, según un artículo científico publicado en la revista Neuroendocrinology en 2013.
En la literatura espiritista, contamos con el libro «Misioneros de la luz», de André Luiz, como referencia pionera en la materia. En aquella época, ni siquiera la ciencia se había pronunciado sobre el estudio de la glándula pineal.
Es habitual pensar que la glándula pineal estaría relacionada con la percepción de «energías sutiles» y con la interacción con los centros energéticos denominados chakras. En este contexto, la pineal suele describirse simbólicamente como un «punto de interfaz» entre las dimensiones psíquicas y el cuerpo físico. Sin embargo, estas descripciones pertenecen a un modelo espiritual de interpretación de la realidad, no a un modelo biológico demostrado experimentalmente.
La pineal puede entenderse, en esta línea de interpretación espiritualista, como una estructura de naturaleza sutil y simbólica, asociada a la percepción de información procedente del alma o del principio inteligente, transmitida al cuerpo físico a través del periespíritu u otros cuerpos sutiles.
En el capítulo 2 de «Misioneros de la luz», André Luiz describe la glándula pineal como la «glándula de la vida mental», afirmando que preside los fenómenos nerviosos de la emotividad y constituye un importante centro de conexión entre la mente y el organismo físico.
«Cuanto más percibía las singularidades de su cerebro, más admiraba la luz creciente que la epífisis dejaba entrever. La minúscula glándula se transformaba en un núcleo radiante y, a su alrededor, sus rayos formaban un loto de pétalos sublimes».
«… al reconocer que allí se encontraban, en la epífisis, como un juego de vibraciones extremadamente delicadas, imperceptibles para mí».
«… la epífisis como glándula de la vida espiritual del hombre».
Podemos decir, pues, que la glándula pineal funciona como una especie de «antena biológica» para las percepciones espirituales. Esta afirmación concuerda con el pensamiento de Décio Iandoli Jr. en el libro Del alma al cuerpo”:
«La pineal es, por lo tanto, una estructura sensorial cristalina que recibe información procedente del Alma, o principio inteligente, a través de los cuerpos sutiles o del periespíritu. Partiendo de esto, nos tomamos la libertad de teorizar sobre el mecanismo neurofisiológico de la mediumnidad basado en la pineal, desde donde la información captada de los planos superiores pasaría al tálamo y, posteriormente, se proyectaría en el hemisferio derecho del cerebro, sede del potencial creativo e intuitivo del ser humano».
«Dado que la glándula pineal es la principal fuente de comunicación entre el plano físico y el espiritual, la consecuencia de su extirpación sería un gran perjuicio para las manifestaciones del Alma, como la creatividad, las emociones y la intuición, entre otras».
«En nuestra opinión, la glándula pineal es la vía preferente para las manifestaciones del Alma, sobre todo de aquella que se encuentra más cercana a la conciencia manifiesta, por lo que constituye la vía más rápida y eficaz —aunque no la única— para ese contacto con la realidad física».
Por su parte, en la obra *Mecanismos de la mediumnidad*, la mediumnidad se explica como un proceso de sintonía mental, en el que los pensamientos se propagan en forma de ondas y campos mentales. Según esta interpretación espiritista, el Espíritu es el verdadero emisor y receptor; el periespíritu, un intermediario; y la glándula pineal, uno de los principales puntos de repercusión de estas percepciones en el cerebro físico. La mediumnidad, por lo tanto, no nace de la glándula pineal, sino que utiliza esta como instrumento de manifestación.

(imagem ChatGPT)
Vale la pena recordar que todos somos médiums en un sentido amplio, porque todos influimos y somos influenciados mentalmente. Los médiums ostensivos simplemente presentan una mayor sensibilidad y capacidad para exteriorizar esas percepciones.
La glándula pineal participa en este proceso como un importante centro neuroendocrino en el que se reflejan las actividades mentales y espirituales, a modo de auténtica «antena» del Espíritu, a través del periespíritu y la sintonía mental. De este modo, la glándula pineal funcionaría como uno de los principales puntos de interfaz entre la mente (el Espíritu) y el organismo físico.
Según la literatura espiritista, el pensamiento es una emisión de la conciencia dotada de características vibratorias propias. Así, los pensamientos de odio, miedo y rebelión tienden a generar sintonías más densas, mientras que los pensamientos de paz, amor y fraternidad favorecen sintonías más elevadas, influyendo en el intercambio espiritual de acuerdo con la Ley de Afinidad.
En este sentido, observamos en el libro «Estudiando la mediumnidad», de Martins Peralva:
«El pensamiento del Espíritu, antes de llegar al cerebro físico del médium, pasa por el cerebro periespirítico, lo que da lugar a la capacidad que tiene el médium, en teoría, de hacer o no hacer lo que la entidad pretende».

(imagem ChatGPT)
En conclusión, desde la perspectiva espiritista, y especialmente según las obras citadas a lo largo de este texto, podemos afirmar que la glándula pineal funciona como una «antena» que actúa de interfaz entre la mente (el Espíritu) y el organismo físico.

