El Génesis, los milagros y las predicciones según el espiritismo – Parte I

Awen Abred

Allan Kardec define el espiritismo, en esencia, en las obras «¿Qué es el espiritismo?» y «El espiritismo en su expresión más sencilla». Siempre lo define como una ciencia que trata de la naturaleza del mundo espiritual, del destino de los espíritus y de las relaciones de este mundo con el mundo material. Así definido, el espiritismo moderno no equivale a una religión tradicional, sino a la ciencia espiritista, sin añadir ni quitar nada. Se trata de una ciencia entre otras.

Esta ciencia consta de dos partes: la primera corresponde a la base experimental descrita en El libro de los médiums, que se apoya en la psicología experimental de los fenómenos mediúmnicos, y en la que los experimentos se realizan mediante aparatos mediúmnicos —psicográficos o psicofónicos— en sus infinitas variedades. De estos experimentos se deriva la segunda parte de la ciencia, también denominada Doctrina de los Espíritus Superiores, que comprende los resultados o consecuencias filosóficas que constituyen el espiritismo filosófico y que también representan las infinitas aplicaciones de la ciencia espiritista previstas para la Nueva Era.

Entre todas esas aplicaciones, los Espíritus Superiores destacan aquella que se considera providencial o el fin de la Ciencia Espiritista: el perfeccionamiento espiritual de la humanidad. En este caso, la Ciencia Espiritista se convierte en una psicología del perfeccionamiento moral, entendiéndose por «moral» «religare», que es el sentido original de la palabra «religión», la religión natural y primitiva, que posee todos los atributos potenciales de la divinidad. Esta parte se define comúnmente como Espiritismo Religioso, o la parte de la Doctrina de los Espíritus que representa el resultado máximo, o finalidad última, del trabajo científico de aplicación de la Ciencia Espiritista en la investigación de la psique espiritual —naturalmente religiosa— del hombre, con el fin de facilitar el arduo y lento esfuerzo educativo progresivo de acercamiento a Dios.

En esta investigación, Kardec recopiló los resultados experimentales en las obras El cielo y el infierno y El Evangelio según el espiritismo, que se presentan como aplicaciones religiosas de la ciencia espiritual. El método experimental de las ciencias positivas se pone al servicio de la construcción de la religión natural que, semejante a Dios, siempre ha existido, existe y siempre existirá en el alma. El laboratorio en el que se aplica dicho método se recoge en los volúmenes de la Revista Espírita.

Podemos destacar diversos temas en los que Kardec, en su trabajo experimental de evocación de los Espíritus Superiores, centró su capacidad de observador científico. La ciencia espiritista, según la visión científico-religiosa de Kardec, puede tener como objeto de investigación cualquier sistema religioso. En los sistemas religiosos, podemos destacar temas importantes, tales como: la revelación divina, la génesis divina, los milagros divinos y las predicciones de los profetas. Podemos estudiarlos en uno u otro sistema religioso. El sistema religioso que mejor reflejó la Doctrina Espírita, considerada eterna, fue, en opinión unánime de los Espíritus Superiores, el cristianismo, así como sus antecedentes en el judaísmo. Así, Kardec destacó en sus obras estos dos sistemas como objeto de sus investigaciones experimentales.

Kardec abordó, mediante el método experimental de la Ciencia Espírita, el estudio de los temas mencionados en los sistemas religiosos del cristianismo y del judaísmo. En la obra «El Génesis: los milagros y las predicciones del Evangelio según el Espiritismo», encontramos los resultados de los trabajos experimentales de Kardec, es decir, la información doctrinal procedente de la colectividad de los Espíritus Superiores y algunos sistemas formulados por el propio Kardec, en el ámbito de la ciencia espiritista, y por científicos encarnados, en el ámbito de las ciencias materiales; sistemas estos que, al tratarse de simples hipótesis, no han sido sometidos a una verificación experimental universal.

En la parte dedicada al estudio experimental de la génesis divina, Kardec recopiló, de forma enciclopédica, los datos de la ciencia oficial de su época en relación con las cuestiones generales y científicas que abordó, y presentó también las conclusiones de la Doctrina sobre esos mismos temas.

Para ejemplificar cómo las ciencias espiritistas y materiales deben unirse para investigar los temas antes mencionados, analizaremos en este artículo brevemente el orden de los temas de la parte mencionada de uno de los libros fundamentales de la codificación.

Según los datos universales de los Espíritus Superiores, la ciencia espiritista puede tener consecuencias filosóficas que abordan cuestiones sobre las causas primarias, cuestiones estas tratadas en el primer libro de El Libro de los Espíritus, titulado «De las causas primarias» (o primeras). En esta parte, encontramos los problemas científico-filosóficos relacionados con los orígenes y alusivos a los principios e hipótesis sobre las causas primarias.

Dado que, según los Espíritus Superiores, los elementos generales del universo son tres: Dios, el Espíritu y la materia, también serán tres las causas primarias. Por lo tanto, serán tres las partes de las investigaciones experimentales sobre la génesis de los textos antiguos: la génesis del Universo y de la Tierra, la de la vida (universal y terrestre) y la de la Humanidad. Dichas investigaciones se llevan a cabo desde dos perspectivas, que deben unificarse: la del Mundo Material, en la Ciencia Material, y la del Mundo Espiritista, en la Ciencia Espiritista.

Pasemos ahora a los capítulos de la obra, que se clasifican, a grandes rasgos, según los elementos generales del Universo.

En el capítulo I de La Génesis, Kardec aborda el tema de la revelación y cómo debe entenderse esta según la ciencia espiritista. Este capítulo sirve de base para todo el libro. El punto 13 resume todo el capítulo.

En el capítulo II, titulado «Dios», encontramos un estudio, que no se aborda en El libro de los espíritus, sobre la naturaleza divina. El primer elemento general del universo, Dios, se aborda según los datos de la ciencia espiritista.

En el capítulo III, titulado «El bien y el mal», encontramos los principios y las hipótesis extraídos de los fundamentos experimentales de la doctrina, las cuestiones sobre la psicología del origen del «Bien» y del «Mal», así como las cuestiones relacionadas con la biología de los instintos o etología, ciencia que engloba la teoría de los instintos y de las pasiones, consideradas tanto como ciencias materiales como ciencias espiritistas.

En el capítulo IV, titulado «El papel de la ciencia en el Génesis», se presenta la función de la ciencia material y se delimita el sistema religioso que será objeto de las investigaciones científicas: en este caso, el Génesis mosaico, considerado por Kardec como el más coherente con la ciencia material oficial. En el punto 3 se define el papel de la ciencia —que engloba las ciencias espiritistas y materiales— y su relación con la religión, en lo que respecta a las cuestiones sobre los orígenes.

En los capítulos V y VI, Kardec introduce propiamente la Cosmología General, es decir, el estudio sobre el origen y la estructura del Universo Material. El capítulo V trata, a grandes rasgos, de la Historia de la Ciencia Astronómica, de sus hipótesis y principios.

El capítulo VI trata de la Uranografía General, o Cosmología General, que presenta las investigaciones psicográficas de Camille Flammarion, un conjunto de datos teóricos fundamentales sobre la cosmología física, que Kardec atribuyó al espíritu del ilustre astrónomo Galileo Galilei. Los temas generales de la Uranografía se investigan, al mismo tiempo, desde dos perspectivas: la de la ciencia material y la de la espiritual.

En el próximo artículo, abordaremos las demás partes del libro La Génesis, explicando su orden y contenido. Presentaremos también el papel experimental, de gran actualidad, de las obras de Kardec en la Constitución Transitoria del Espiritismo.

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