Editorial

Estimado lector:

En cada edición de la revista, pensamos en el hilo conductor que une los textos presentados por nuestros colaboradores. En los meses de septiembre y octubre, es imposible no referirnos al tema de la valorización de la vida. Al leer y releer los artículos, quedó clara esta iluminación que trae vida en abundancia.

En el Auto de Fe de Barcelona, lo que podría haber sido solo un triste espectáculo, demostró que las llamas que pretendían apagar una idea terminaron por iluminarla. El fuego material calentó mentes y corazones, invitando al ser a la transformación por el conocimiento de la verdad liberadora, confirmando la fuerza del Espiritismo. Fuerza que no necesita expresarse en cifras del censo, ya que su esencia está en formar hombres de bien, que actúen en el mundo con rectitud moral.

También lo percibimos en Pedro, el apóstol, cuando le preguntaron si conocía a Jesús. No pudo responder con palabras, sin embargo, se convirtió en luz cuando, por el valor de enfrentarse a sí mismo, revivió su fe y se puso a caminar con firmeza. Su vida nos muestra que la evolución espiritual está hecha de caídas, sí, pero sobre todo de levantamientos.

El Espiritismo nos brinda herramientas para que, cuando lleguen las caídas, los tropiezos y las dificultades, podamos aprovecharlos como luces en nuestro camino y continuar nuestra trayectoria hacia días mejores.

Seamos trabajadores de la luz. Y que la llama que hoy arde en nuestros corazones sea la de la iluminación, la fe razonada y la paz que nace del bien.

¡Buena lectura!

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