Editorial
Estimado lector:
Se presenta un nuevo año y, con él, un calendario de oportunidades que nos invita a aprender, trabajar y servir como herramientas para nuestro ascenso.
Más que promesas que se pierden en el ajetreo de cada día, necesitamos un compromiso individual, que exige discernimiento y valentía para ser llevado a cabo.
Como nos dice Emmanuel en El Evangelio según el Espiritismo, «ánimo, porque cada uno necesita mucho más para vencerse a sí mismo que para vencer a los demás» (cap. XI, punto 11).
Sean cuales sean los retos de 2026, sabemos que son las correcciones de nuestros males, construidos por nosotros mismos y que solo nosotros podemos sanar. No podemos detenernos en enemistades y ofensas, en desánimos o quejas. El mundo nuevo espera al hombre nuevo para ser implantado.
¡Trabaja y ayuda sin preguntas frías! ¡Consuela y aclara las mentes doloridas! ¡Ama y perdona infinitamente!
Hagamos un año realmente nuevo para la humanidad y no solo 365 números anotados en un papel, contando el tiempo cronológico.
¡Manos, mentes y corazones unidos en el Bien en 2026!

