Editorial

Estimado lector:

Más que una fecha en el calendario, el año 2025 termina reiterando la invitación a la renovación interior. Los efluvios de la Navidad, que buscan preparar el corazón humano para el amor y la esperanza, recuerdan las lecciones de Cristo en las conciencias, inspirándonos en la verdadera transformación.

Jesús vino al mundo para enseñar el amor en su expresión más pura: el amor que perdona, que comprende, que ayuda, que renueva.

Allan Kardec, al codificar el Espiritismo, nos señala el mensaje de Cristo como el camino para la ascensión moral de la humanidad.

En tiempos de incertidumbre y desafíos, Cristo debe renacer en nosotros como una llama de esperanza. Cada gesto fraternal, cada esfuerzo por superarse a uno mismo y cada acto de fe representan el mensaje de Jesús renaciendo en nuestras actitudes. El mundo se transforma a medida que cada uno de nosotros se transforma.

Que podamos escuchar la suave llamada del Maestro, que siempre nos envía a sus colaboradores espirituales para invitarnos a sembrar la paz donde hay discordia, a llevar consuelo donde hay dolor y a irradiar luz donde hay sombras. Así celebramos el verdadero significado de la Navidad con vistas a un año de más paz y comprensión, inspirándonos a construir un mundo más justo, solidario y amoroso.

Que las lecciones de Cristo renazcan en nosotros, hoy y siempre.

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